En el oeste de la Península Ibérica, asomada al Atlántico, se encuentra la ciudad de Espinho, a medio camino entre Oporto y Aveiro, dotada de una excelente accesibilidad por carretera y ferrocarril. ¡Qué fácil es llegar!
Ciudad donde todo está cerca, ideal para escapadas cortas y city breaks durante todo el año.
Entre la tierra y el mar, hay una trama que acoge a quien llega, donde late la energía, el saber y la voluntad de quienes la habitan. Es el corazón espinhense el que palpita en el núcleo de la ciudad, que es su hogar.
Son calles que llevan, en línea recta, hasta la puesta de sol sobre el mar, hasta las redes de pesca arrastradas por la arena, hasta los balones de vóley siempre en el aire. Son pregones: ¡Es de Espinho, viva!
Son otras calles que se cruzan, en otras vidas, en la sonrisa de los comerciantes, en los aromas, a salitre, a pescado a la parrilla, a protector solar.
Son praderas y sombras que se llenan de luces, de fiestas y de familias, de música y de cine, de amigos y terrazas, y de alfombras de flores. Bancos para las piernas más cansadas.
Es salud, deporte, ocio, recorridos fáciles de transitar, actividad para todos los gustos.
Es un lugar de encuentros, de cervezas frías, helados y gambas, de conversaciones de pie en las esquinas.
Es gente que recibe, que saluda, que brinda.
«¡Bienvenidos a nuestra casa!»